ESCRITURA
Escribo desde los diez, en ese momento escribía cuentos de misterio. Ahora, unas décadas después, me gusta escribir narrativa contemporánea, crónica, relatos y así voy. Me encanta poner en palabras lo que brota de mi enredadera mental. Si bien la escritura, ha formado parte de mi vida desde mi infancia, hace unos años, alrededor de 2020-2021, que me he adentrado más profundamente en el mar de las letras. Estuve investigando y escribiendo en un libro colaborativo con otros artistas, sobre el Salón de baile del Palacio Errázuriz Alvear “Aproximaciones al espacio desde la danza” en el grupo liderado por Josefina Zuain. Este proyecto recibió una Beca Activar Patrimonio del Ministerio de Cultura de la Nación y Dirección Nacional de Gestión Patrimonial- Argentina. Se materializó en febrero del 2023 como libro, gracias a Segunda en Papel Editora. En marzo de 2023 publiqué mi primer libro " Una coreografía geográfica", bajo el sello Editorial "Con M de mujer". Un libro de narrativa contemporánea en primera persona. Una crónica entre viajes y danzas por parte de Sudamérica. Esta publicación ha sido muy especial para mí porque el viaje que narro, ha cambiado mi manera de ver el mundo. A partir de allí, yo no he vuelto a ser la misma y el bichito viajero siempre está rondando. He participado con mi libro, en la Feria de Vallecas, en la Feria del Libro y la Cultura de Moratalaz, y en La Feria del Libro en Madrid (Parque “El Retiro”). También escribo en mi Blog “Entre rutas y bambalinas” y creé un Newsletter que mensualmente envío por correo. En ambos sitios, narro parte de mis viajes, experiencias de movimiento y reflexiones cotidianas. Actualmente, me incorporé al equipo de redacción de la Revista Digital BikiniBurka donde escribo un texto mensual sobre las temáticas que me interpelan. Me seduce lo que pasa cuando camino por la calle, cuando escucho un historia, cuando leo un libro, cuando suena una canción , cuando salgo de una clase de danza. Amo el instante prevaleciendo ante la vorágine.
MI LIBRO “Una coreografía geográfica”
La publicación de mi primer libro fue un sueño cumplido en tierra desconocida, a 10 mil kilómetros de mi ciudad natal. Con una sonrisa plasmada en mi rostro te invito a leer lo que escribí con el alma.
Sinopsis:
Un libro con algunas preguntas retóricas y ninguna respuesta.
Lo que una mochila dejó, después de haber recorrido el norte argentino, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Relatos con tips de viajes y pasos de danza que invitan a moverse entre líneas.
Una crónica de viaje austera y con perspectiva, una narradora y protagonista que baila entre la diversidad de la cultura latinoamericana.
Una invitación para salir al mundo, caminarlo, nadarlo, bailarlo a paso lento, con ojos y corazón abierto.
Sí querés mi libro con dedicatoria, escribime a:
RESEÑAS
Ir a ver obras, también es bailar. Acá te cuento, qué ven mis ojos.
Tradere SP
El 8 de marzo me levanté inspirada por una danza que aún desconocía. Me alisté rápidamente y me dirigí al Museo Arqueológico Nacional para ver la puesta de la creadora e intérprete Laia Santanech, en el marco del Festival “Ellas crean". El espacio siempre juega un rol especial. Los cuerpos danzando en museos, deleita mi mirada curiosa. Me intriga ver aquellos desplazamientos, en sitios en los que la arquitectura es en sí, todo un arte. Sería algo como quedarte con una resaca gustosa, donde los ojos empiezan a moverse incansablemente para seguir la pista de todo lo que ocurre como para no desperdiciar ni un solo detalle. Es en ese momento en el que uno quiere que el tiempo sea ese chicle que pisás, justo antes de salir de tu casa y que te acompaña en todo el camino. Me gusta pensar en la memoria del cuerpo y la infinidad de códigos que se entrelazan por las venas. Observar lo corpóreo como terreno de historias, la cultura de los huesos, la identidad de la trayectoria que se repite por siglos como ritual para los ancestros. ´TRADERE' tal y como se llama la obra, proviene del latín, y se refiere a transmitir, entregar. Pongo el foco en la entrega, “poner el cuerpo, los cuerpos” al límite. Las confluencias de las danzas, lo que se genera en la tribu, la tradición como legado, el peso de los relatos, los tambores invitando a encender la llama desde el centro del cuerpo para generar las reverberaciones de las tripas, en un viaje al pasado. La cadencia de la masa corporal concatenada con otras carnes representada en acrobacias donde cuatro cuerpos son uno o quizás un cuerpo es la conmemoración de los cuatro. El sostén de la comunidad, la fragilidad de los pensamientos, la inmediatez de las voces que cantan para no olvidar y que muchas veces, callan para asentir. La música más primitiva jugando con los acordes de nuevas melodías. El sentido de lo circular que aparece y desaparece en la pieza, y un sinfín de momentos engalanados por la música electrónica y su correlación con el acontecimiento. Una obra que invita a transitar caminos dados, con nuevos movimientos, como la reconstrucción del pasado latiendo con una fuerza innegable en el presente. FICHA ARTÍSTICA Coreógrafa y bailarina: Laia Santanach Bailarina: Julia Sanz Bailarín: Mario G. Sáez Músico e intérprete: Carlos Martorell
Story, story, die
Para @inquietarevista
“Story story die” de Alan Lucien Oyen/ Winter Guests (*), fue la primera obra que vi fuera de Argentina, en el marco del Festival Madrid en Danza 2022, me encontré con una compañía de Noruega que iba a cerrar a lo grande. Noventa minutos, siete bailarines en escena, sillas de madera, un megáfono, una puerta, luces simples pero pensadas íntegramente para resaltar cada escena, vestuario minimalista en tonos grises, negros, nude y un cartel que traducía del inglés al español el diálogo de la pieza en tiempo real. Cuando ingresamos, l@s bailarines ya estaban ahí poniendo el cuerpo a tono, algunos miraban entretenidos a los espectadores, otros saludaban a gente conocida con una mano de lado a lado pero con algo de timidez y varios de ellos estaban en su mundo con los ojos idos. Enseguida sentí unas frenéticas ganas de estar en ese escenario, pero poco después se me llenaron los ojos de lágrimas porque el movimiento me conmueve y me di cuenta que ver danza es otra manera de bailar. Un corazón roto, desgano, el cuerpo al ras del piso acompañado por una música instrumental realizada para esta performance desopilante. Historias creadas por l@s bailarines, contadas desde sus entrañas que dejaban ver los pensamientos íntimos. Un engranaje con momentos de la infancia, y una danza que nació con el cuerpo que no queremos porque muestra lo que ocultamos para gustar a otros. Mientras me encontraba en una quietud aparente, reflexionaba sobre la danza contemporánea, sus devenires estéticos, su lenguaje, las corporalidades en escena, y debo admitir que no podía dejar de llevar mi atención hacia los sujetos y focalizar en el bagaje simbólico más que en el cuerpo físico. Me detuve ahí donde todo es mucho más complejo y desafiante, ese equipaje se mueve al unísono, más salvajemente de lo que creemos. La propia danza poco tiene de singularidad. No somos sin los otros. No somos sin nuestra historia personal atravesada por mil mares. Rompecabezas de infinitas piezas que se mezclan sin cesar. En esta obra por momentos todos estaban arriba del escenario en la vorágine de los pensamientos, luego, dúos de contact que jugaban con la ambivalencia y la entrega al otro y algunos solitarios, mostraban al desnudo todos los fantasmas que nos acechan. Códigos y etiquetas por doquier, todo tiene un nombre, un esquema, una secuencia vivencial, carne, huesos, órganos, líquidos, deseos y pasiones. ¿Qué queremos transmitir? ¿Por qué bailamos? ¿Qué nos falta liberar en nuestro punto geográfico corporal? ¿Logramos trascender algunas barreras impuestas? ¿Para quiénes son los espectáculos de danza? ¿Podemos contar con nuestro cuerpo nuestros anhelos más profundos o los ocultamos? ¿Contamos los likes? ¿Nos medimos por la cantidad de seguidores de nuestras redes? Cuando terminó, me quedé saboreando la impermanencia. Ficha Técnica Coreografía y texto: Alan Lucien Oyen en conjunto con los intérpretes. Intérpretes: Olivia Ancona, Zander Constant, Mai Lisa Guinoo, Pascal Marty, Lee Yuan Tu, Tom Weinberger, Cheng An Wu. Diseño de escenografía: Martin Flack. Diseño de luces: Torkel Skjarven. Diseño de sonido: Terje Wessel Overland / Gunnar Innvar. Diseño de vestuario: Stine Sjogren. Dirección de ensayos: Stephan Laks Gestión de proyectos senior: Annika Ostwald. Gestión de proyectos: Lisa Reynolds. (*) La compañía de Danza Winter Guests fundada y dirigida desde el 2006 por Alan Lucien Oyen, procedente de Bergen, Noruega, uno de los coreógrafos más relevantes de este tiempo por sus puestas en escena. Esta Cía. se compone de artistas de varias partes del mundo, dedicados a las artes escénicas, lo que hace que sus obras sean de carácter interdisciplinario.
Kill me
La creadora de esta obra, está en escena en todo momento. Su omnipresencia se palpaba en cada momento en el que iba transcurriendo la pieza. Marina, es de Argentina, por lo que, además de admirar su incansable trabajo en el mundo artístico, fue como ir a ver a una amiga que triunfa en Europa. “KIll me”, se estrenó en Madrid, en Teatros del Canal. Fui un día Viernes, me había regalado esa entrada, tenía cita conmigo. Me emocionaba mucho, antes de saber lo que iba a ver. La historia comenzaba con un registro personal e íntimo, y ya me había tocado más de una fibra la temática sobre salud mental, que aunque su creadora a modo de chiste, Marina Otero, diga que lo nombra así, para entrar en las agendas de teatro inclusivo, yo más bien creo, que es importante poner en el tapete estos temas, porque colabora en crear otras perspectivas al respecto. Mostrar que esto también sucede. Sacar de las tinieblas ciertas problemáticas que han sido y que siguen siendo un tabú, es un terreno desprotegido, sinuoso, infértil, caótico, lleno de etiquetas horribles y con empatía cero. El límite entre la ficción y la realidad hacen un juego perverso y atractivo a lo largo del esquema artístico. “Kill Me”, es parte de su proyecto “Recordar para vivir”. Esta artista se plantea realizar obras hasta el día de su muerte. Su vida, su dolor, el desamor, el miedo, las crisis, los fracasos, los diagnósticos, son parte crucial para la creación y desarrollo de sus obras. En esta creación, Marina, cuatro bailarinas y Nijinsky desnudan su alma en escena, hacen una interpretación brillante, real y lo suficientemente cruda como para que se estruja el pecho. Cada uno de los intérpretes han tenido relación o han sido diagnosticados con algún tipo de trastorno de la personalidad. Todo eso sucede entre un piano, pelucas, pistolas, danzas, textos, música, entre otros elementos y acciones artísticas que colaboran en darle un halo visceral y lúdico, a la producción escénica. Si bien su creadora, es parte fundamental del esquema artístico, cada quien es protagonista de su propia historia, historias que se entrecruzan entre piruetas y disparos. La vida como un arma de doble filo, una cordura que tirita en las noches solitarias, el dolor físico y emocional anestesiado por las dosis justas de una pócima para sobrevivir a la sociedad, un cuerpo que tiene que encajar en los márgenes, un altar para un corazón abierto de par en par, las relaciones como un juego dispar, un día tras otro día, empezando cada vez. Ficha técnica Texto y dirección: Marina Otero Intérpretes: Ana Cotoré, Josefina Gorostiza, Natalia Lopéz Godoy, Myriam Henne-Adda, Marina Otero y Tomás Pozzi Música en vivo: Myriam Henne-Adda Asistencia en dirección: Lucrecia Pierpaoli Diseño de iluminación y espacio: Victor Longás Vicente | David Seldes Diseño de sonido: Antonio Navarro Diseño de vestuario: Andy Piffer Dirección técnica e iluminación en gira: Victor Longás Vicente Dramaturgista: Martín Flores Cárdenas Fotografía: Sofía Alazraki Video: Florencia de Mugica Asistencia en producción: Kysy Amarante Fischer Producción general y ejecutiva: Mariano de Mendonça Distribución y producción delegada: Tecuatro | Otto Productions |PTC Teatro.